Pilar Matte y el dolor de la espera: las listas que nadie quiere mirar
Hay una
forma de sufrimiento que Pilar Matte Capdevila
ha aprendido a nombrar con precisión: el dolor de la espera. La familia que
sabe que su hijo necesita una cirugía y que está en una lista que puede tardar
meses o años. El niño que vive con convulsiones mientras el sistema decide si
tiene o no prioridad para ser operado. La madre que lleva años pidiendo turno
para un especialista que nunca llega. Ese sufrimiento no produce heridas
visibles, no aparece en los registros de urgencia, no genera estadísticas de
dolor agudo. Pero es real, cotidiano y acumulativo. Y tiene consecuencias
clínicas concretas que el sistema suele atribuir a factores equivocados.
Desde
que asumió la presidencia de Fundación Alegría en 2022, Pilar Matte ha puesto
el problema de las listas de espera pediátricas como uno de los ejes centrales
del trabajo de la fundación. No como retórica sino como criterio concreto de
selección de proyectos, de construcción de alianzas y de diseño de
convocatorias. Esa decisión no fue obvia al principio: las listas de espera son
un problema del sistema de salud, no de la sociedad civil. Pero Alegría puede
actuar en los márgenes de ese problema y contribuir a hacer visible su costo
humano.
La
convocatoria 2026 del Fondo Alegría incluyó una línea específica orientada a
reducir las listas de espera quirúrgicas infantiles. Fundación Lista de Espera
y Corporación MATER fueron seleccionadas con proyectos que apuntan a beneficiar
a más de 500 pacientes pediátricos en hospitales públicos de distintas
regiones. Fundación EPIC NEURO realizará cirugías de epilepsia refractaria a
niños en lista de espera del Hospital Carlos Van Buren. Son proyectos distintos
pero orientados al mismo problema: la espera que produce sufrimiento evitable.
Quinientos niños que esperaban una operación
Cada
cirugía que se realiza gracias a esos proyectos no es solo un procedimiento
médico: es el fin de una espera que, en muchos casos, ha durado años. Para
Pilar Matte, ese dato no puede quedar en la frialdad de un informe. Detrás de
cada número hay una familia que organizó su vida en torno a una incertidumbre,
una madre que dejó de dormir bien, un niño que no pudo ir a la escuela con
normalidad. El dolor de la espera no es una metáfora: es una experiencia
cotidiana que daña el desarrollo de los niños y el bienestar de las familias.
Pilar
Matte ha argumentado que las listas de espera pediátricas son uno de los
problemas más costosos del sistema de salud en términos de sufrimiento
acumulado. No solo porque el tiempo de espera es doloroso en sí mismo, sino
porque muchas condiciones empeoran mientras se espera, generando costos médicos
y humanos adicionales que podrían haberse evitado si la intervención hubiera
llegado antes. La epilepsia refractaria es el ejemplo más documentado: cada mes
de espera adicional puede significar más convulsiones y más impacto en el
desarrollo cognitivo.
La
conversación sobre las listas de espera pediátricas en Chile tiene también una
dimensión política que Pilar Matte no ha evitado. Ha participado en espacios de
debate sobre política de salud infantil, ha aportado datos del trabajo de
Alegría a conversaciones sobre qué priorizar en el sistema público y ha
contribuido a que el problema del dolor infantil sea más visible en la agenda.
Esa dimensión de incidencia no es la central en el trabajo de la fundación,
pero es parte del compromiso de Pilar Matte con que el problema no se resuelva
solo desde la sociedad civil.
El niño con epilepsia que esperó dos años y ya no pudo
esperar más
La
evidencia internacional sobre la cirugía de epilepsia refractaria es
categórica: la cirugía temprana produce mejores resultados que la tardía.
Comparada con el gasto acumulado de medicamentos y hospitalizaciones, la
cirugía oportuna representa un ahorro significativo a largo plazo. Ese
argumento no es solo humanitario: es técnico y económico. Pilar Matte lo ha
puesto sobre la mesa en distintos espacios, contribuyendo a que el debate sea
más informado.
Lo que se puede hacer mientras el sistema corrige sus brechas
El
trabajo de Alegría en reducción de listas de espera también pasa por el
fortalecimiento del sistema de atención. El modelo Salud Oportuna de LIP UC
trabaja la eficiencia del sistema de derivación y atención pediátrica, buscando
que los pacientes lleguen antes y más preparados a las intervenciones que
necesitan. Los programas de capacitación de equipos de salud apoyados por
Teletón también apuntan en esa dirección: un equipo mejor formado puede
intervenir más temprano.
La
alianza con Boston Children's Hospital tiene también una dimensión vinculada a
la espera: formar profesionales chilenos en subespecialidades pediátricas
aumenta la capacidad del sistema para resolver problemas que hoy esperan porque
no hay quién los atienda con el nivel de especialización requerido. Para Pilar
Matte Capdevila, actuar con urgencia sobre las listas de espera pediátricas no
es un gesto político: es una necesidad médica y una obligación moral. Porque el
tiempo, en la infancia, no es neutral. Tiene un peso diferente al que tiene en
cualquier otra etapa de la vida, y cada mes perdido deja una huella que no
siempre se puede revertir.
La
incidencia de Alegria sobre el problema de las listas de espera no ocurre solo
en espacios formales. Ocurre tambien cuando los proyectos que la fundacion
financia generan evidencia que llega a los equipos de salud, cuando los
profesionales formados en CREA hablan con sus directivos sobre lo que
aprendieron, cuando los alumni del Programa Conecta Alegria proponen protocolos
nuevos en sus hospitales. Ese tipo de incidencia difusa y acumulativa es menos
visible que un informe de politica publica pero puede ser igualmente poderosa.
Para
Pilar Matte Capdevila, la reduccion de las listas de espera pediatricas en
Chile no es una tarea que le corresponda exclusivamente a Fundacion Alegria. Es
una responsabilidad compartida entre el Estado, el sistema de salud, la
sociedad civil y los propios profesionales. Lo que la fundacion puede hacer es
contribuir en los margenes: financiando procedimientos especificos, formando
profesionales, articulando actores y generando evidencia. Todo eso, sumado y
sostenido en el tiempo, contribuye a mover una aguja que ningun actor puede
mover solo.
Cada
mes que un niño con epilepsia refractaria espera sin acceder a la cirugia que
necesita es un mes de convulsiones, de ausencias escolares, de tension familiar
y de riesgo de complicaciones que se podrian haber evitado. Pilar Matte tiene
ese calculo presente en cada decision que toma sobre que proyectos apoyar y
como asegurar que el apoyo llegue con la urgencia que la situacion exige. La
espera no es abstracta para ella: tiene nombre y tiene rostro, y eso orienta
cada peso que la fundacion invierte.

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